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¿Cuál es la diferencia entre las hipotecas variables y fijas?

Una vez finalizada la complicada tarea de elegir una vivienda, llega el momento de decidir el tipo de financiación. En caso de precisar de un crédito hipotecario, se generan dos posibilidades de préstamos: la hipoteca variable y la hipoteca fija. Para la toma de esta decisión, es importante tener en cuenta el contexto económico del país, y es ahí, donde se encuentra la respuesta sobre cuál es la diferencia entre hipotecas variables y fijas.

De forma resumida, ambos préstamos se distinguen en, optar por el pago repetido de una misma cuota (hipoteca fija) o un préstamo condicionado por las variaciones de un índice de referencia (hipoteca variable), en caso de España, el Euríbor a un año. Para hacer una buena selección del tipo de hipoteca que un comprador necesita, no solo habrá que tener en cuenta ese factor, sino que existen otros tres factores principales que es conveniente tener en cuenta cuál es la diferencia entre hipotecas variables y fijas conforme a otros elementos: la duración del préstamo, esto será el número de años que deberán pasar para el vencimiento del plazo que posee el préstamo hipotecario. La capacidad económica, la parte donde la persona asume unos gastos añadidos durante gran parte de su vida, así como las expectativas a futuro, y los cambios del mercado. Esta última clave hace referencia a la capacidad del comprador para afrontar incrementos en los tipos de interés.

En primer lugar, las hipotecas de carácter fijo, suponen una amortización del capital a un ritmo menor, puesto que la cuota no cambia. Puede darse el caso de lo contrario, es decir, que en un principio la amortización sea más alta que una hipoteca variable, dadas las circunstancias del Euríbor. En cualquier caso, las hipotecas de interés fijo son elegidas por los compradores por la estabilidad y certeza de conocer cuál es la cuota correspondiente a pagar durante el mes siguiente, evitando fluctuaciones del mercado. Por ello, esta clase de préstamos se recomiendan para operaciones a corto plazo, máximo 20 años, aunque también existen las opciones de llegar hasta los 30 años de hipoteca, evitando los riesgos de subidas que puede generar el mercado.

En segundo lugar, las hipotecas de interés variable, en lugar de optar por una cuantía fija, están sujetas a variaciones del mercado, provocando un cambio en la cantidad mensual a desembolsar. En España, suele utilizarse como referencia el Euríbor, aunque puede usarse el índice de referencia de préstamos hipotecarios (IRPH), publicado mensualmente por el Banco de España. De forma añadida, el banco aplica un diferencial fijo al préstamo, el cual estará sujeto a las condiciones del mismo.

Esta segunda modalidad suele ser la más elegida por los compradores en el territorio nacional. Las bajas comisiones, por la ausencia de una comisión por riesgo de interés y un plazo mayor de amortizarse, atraen a la mayoría del mercado. Aun así, se realizan revisiones anuales o semestrales, en función del contrato firmado, atendiendo a las variaciones del índice que se toma de referencia.

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